ANÍBAL GONZÁLEZ ÁLVAREZ-OSORIO



   

Aníbal González Álvarez-Ossorio, nacido en Sevilla en 1876 y fallecido en la misma ciudad en 1929 a la edad de 52 años, emerge como una figura destacada en el panorama de la arquitectura y el urbanismo. Se le reconoce como uno de los principales exponentes de la Arquitectura Regionalista, un movimiento que dejó una profunda huella en Sevilla y sus alrededores.

Familia: Perteneció a una familia ligada a la arquitectura, Aníbal González porque contrajo matrimonio con Ana Gómez Millán, miembro de una prestigiosa estirpe de arquitectos, consolidando así su arraigo en el mundo de la construcción.

Formación: Su formación académica fue un empeño significativo para sus padres, quienes no disponían de abundantes recursos. A pesar de los desafíos, Aníbal se graduó como arquitecto en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid en 1902, logrando el primer puesto en su promoción. Durante sus estudios, compartió aulas con notables arquitectos como Juan Talavera Heredia y José Espiau y Muñoz.

Aníbal González amplió sus horizontes a través de viajes a Italia y Francia en 1922, y a Gran Bretaña en 1924. Su relación con Torcuato Luca de Tena, fundador del diario ABC, desempeñó un papel crucial en su carrera, ya que le brindó protección y orientación.

Estilo: El estilo arquitectónico de Aníbal González fusionó influencias diversas, mostrando su inclinación por la arquitectura renacentista italiana, aunque con un toque personal y sevillano. Consciente de la importancia del regionalismo, utilizó materiales tradicionales adaptados a su época, como el ladrillo, yeserías, hierro forjado y azulejos, infundiendo un carácter distintivo a todas sus creaciones.

Comenzando con el modernismo, Aníbal González erigió notables edificios como el desaparecido Café de París, las casas de Laureano Montoto en la calle Alfonso XII, y la subcentral eléctrica de la calle Feria. Aunque cuestionado por arquitectos conservadores, el modernismo representó una fase importante en su carrera al desafiar los cánones clásicos y la tradición.

Posteriormente, evolucionó hacia el Regionalismo, centrando su atención en los materiales locales y contribuyendo al desarrollo del regionalismo andaluz. El neomudéjar, destacado en reformas como las del Palacio de Monsalves y el actual Museo de Artes y Costumbres Populares, se convirtió en una de sus marcas registradas, caracterizado por el uso abundante de ladrillo.

Aníbal González también incursionó en el neogótico, como evidencia el Museo Arqueológico Provincial. Esta fusión de estilos en su búsqueda del regionalismo se conoce como "regionalismo historicista."

Exposición Iberoamericana: En 1910, ganó el concurso para ser el arquitecto jefe de las obras de la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Aunque su anteproyecto no se materializó completamente según sus planos originales, logró construir la Plaza de América en 1913 y sus tres edificios emblemáticos: el Pabellón Mudéjar (actual Museo de Artes y Costumbres Populares), el Pabellón Real y el Pabellón de Bellas Artes (actual Museo Arqueológico).

Su proyecto más icónico, la Plaza de España, presentado en 1914, fue el corazón de la Exposición. Esta majestuosa plaza semicircular, con un diámetro de 200 metros, simboliza el abrazo de España y sus antiguas colonias, bordeada por un canal y cuatro puentes que representan los antiguos reinos de España. Sus paredes están adornadas con bancos y ornamentos de azulejos que rinden homenaje a todas las provincias españolas. Los edificios que la rodean, realizados en ladrillo visto y decorados con cerámica, hierro forjado y mármol, son una maravilla de la arquitectura contemporánea española.

Atentado: En 1920, Aníbal González sufrió un atentado, del cual salió ileso, perpetrado por un grupo anarquista relacionado con una huelga en la construcción en Sevilla. La ciudad respondió con una masiva manifestación en su apoyo.

Dimisión: En 1926, fue cesado como arquitecto jefe, quizás debido a agotamiento físico o a la intervención del dictador Miguel Primo de Rivera, quien nombró a José Cruz Conde Fustegueras como comisario regio en su lugar.

Urbanista; Aníbal González no solo fue un arquitecto, sino también un urbanista que transformó la apariencia de Sevilla, introduciendo elementos como la decoración de naranjos y jardines en las calles, reminiscentes de las mansiones de la burguesía sevillana que construyó.

Legado: A pesar de las dificultades económicas que enfrentó al final de su vida, el legado de Aníbal González perdura en Sevilla. Su obra goza de gran popularidad, y su nombre está inextricablemente ligado al de la ciudad que amó. Tras su fallecimiento en 1929, se recaudaron fondos para una casa para su familia, y hoy descansa en el cementerio de San Fernando de Sevilla, en un panteón diseñado por él, que alberga una copia del Cachorro, una conocida imagen religiosa.









1 comentario:

  1. En Aracena mi pueblo, dejó su huella y termino de embellecerlo aún más.
    Que orgullo tener una gran cantidad de construcciones del afamado constructor.
    Quizás por ser el Marqués de Aracena don Javier Sanchez Dalp.

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