Enrique
Orce Mármol, Sevilla, (1885-1952) fue un destacado ceramista, pintor, escultor y
profesor de dibujo sevillano, considerado una de las figuras más
relevantes de la cerámica artística andaluza de la primera mitad
del siglo XX.
Su
extensa producción artística destacó por la innovación técnica y
la calidad pictórica de sus composiciones. Fue uno de los primeros
ceramistas sevillanos en aplicar la técnica de la pintura al
aguarrás sobre cerámica, desarrollando además un procedimiento
personal conocido como «plumeado»,
con el que consiguió un notable grado de realismo en escenas
costumbristas de estilo hiperrealista. Paralelamente cultivó la
pintura al óleo y la acuarela.
Ámbito
familiar
Fue
el primogénito de Pablo Orce Ruiz, natural de El Puerto de Santa
María (Cádiz), escultor de estarcidos, y de Carmen Mármol Raya,
natural de La Puebla de Cazalla (Sevilla). Tuvo dos hermanos: Rafael
y Milagros.
En
1914 contrajo matrimonio con Santos González Campos, con quien tuvo
cinco hijos: Enrique, Alfonso, Antonio, Rafael y Mercedes Orce
González. Un hermano de su madre fue el fraile capuchino conocido
como padre
Ángel de Cañete,
propició que una parte importante de la producción religiosa de
Orce se destinara a conventos andaluces de la Orden Capuchina. Esta
vinculación continuó posteriormente a través de su nieto, el
también ceramista Alfonso Carlos Orce Villar, hijo de Alfonso Orce
González.
Tras
enviudar, Enrique Orce contrajo segundas nupcias con Eloísa
Guerrero, con quien tuvo otros cinco hijos: Fernando, también
ceramista, Carmen, Eloísa, Pablo y Encarnación.
Formación
artística
La
profesión de su padre despertó desde muy joven su interés por las
artes plásticas, especialmente por la escultura y la pintura. Entre
1897 y 1911 cursó estudios en diversas instituciones, principalmente
en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, donde recibió
formación de destacados maestros como Gonzalo Bilbao, Virgilio
Mattoni, José Gestoso y José Tova.
Docencia
En
1916 obtuvo por oposición la plaza de profesor auxiliar de Dibujo en
el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza San Isidoro de Sevilla.
Asimismo, impartió clases en el Colegio Jesús del Gran Poder.
Actividad
profesional
Tras
una breve y poco fructífera estancia en Talavera de la Reina junto a
su familia, regresó a Sevilla a comienzos de la década de 1920 para
reincorporarse a la fábrica de cerámica de Manuel Ramos Rejano,
donde fue nombrado director artístico.
Durante
esta etapa asumió plenamente los postulados del Segundo
Regionalismo,
de inspiración neobarroca, movimiento que sustituyó al Primer
Regionalismo, de carácter neomudéjar, considerado superado tras el
VII Congreso Nacional de Arquitectos celebrado en Sevilla en 1917.
Su
etapa en Ramos Rejano coincidió con el extraordinario auge
constructivo derivado de la preparación de la Exposición
Iberoamericana de Sevilla de 1929. Contó con la plena confianza de
Manuel Ramos Rejano, quien actuó como mentor y mecenas, aunque su
auténtico maestro artístico fue José Tova Villalva.
Tras
el fallecimiento de Manuel Ramos Rejano en 1922 y de José Tova en
1923, continuó desarrollando su labor en la empresa, ya bajo la
dirección de la viuda de Ramos Rejano, hasta la desaparición de la
industria en la posguerra. Durante la década de 1940 estableció su
propio taller en la calle Juan Cotarelo (actual calle Condes de
Bustillo), donde trabajó hasta su fallecimiento en 1952.
Obra
artística
Publicidad
Entre
sus obras publicitarias sobresale el célebre anuncio cerámico del
automóvil estadounidense Studebaker,
realizado en 1924 para la calle Tetuán de Sevilla. Ejecutado en la
fábrica de la Viuda e Hijos de Manuel Ramos Rejano, está compuesto
por azulejos de 20 × 20 cm y alcanza unas dimensiones aproximadas de
2,80 × 4,60 metros. Fue realizado mediante la técnica de la pintura
al aguarrás, utilizando pigmentos disueltos en esencia de
trementina. También es autor del conocido anuncio cerámico de La
Negrita,
situado en la esquina de las calles San Jacinto y Condes de Bustillo.
Obra
pública
El
Ayuntamiento de Sevilla le encargó diversos proyectos relacionados
con la Exposición Iberoamericana de 1929. Entre ellos destacan
numerosos bancos cerámicos y paneles decorativos de la Plaza de
España.
Participó
igualmente en buena parte de la decoración cerámica del Hotel
Alfonso XIII y realizó los azulejos de la glorieta dedicada al
escritor Benito Más y Prat (1924), así como la decoración cerámica
del Teatro Coliseo España (1931), en la actual avenida de la
Constitución. En 1941 ejecutó una reproducción cerámica del San
Isidoro
de Murillo, que donó al Instituto San Isidoro, donde ejercía como
profesor.
Obra
religiosa
En
1921 recibió el encargo del retablo cerámico de la Divina Pastora
de las Almas para el convento sevillano de los Capuchinos, seguido
del retablo de su Coronación, en el que incluyó el retrato de
Manuel Ramos Rejano.
En
1943 realizó el monumental retablo mayor cerámico del presbiterio
de la parroquia de Nuestra Señora de las Virtudes, en La Puebla de
Cazalla, considerado uno de los mayores retablos cerámicos
existentes.
Entre
sus obras religiosas más destacadas figuran también el retablo de
San Antonio de Padua para la parroquia de San Juan Bautista de La
Palma del Condado (1946), la imagen cerámica de María Auxiliadora
del altar mayor de la parroquia de San Juan Bosco de Triana y
numerosas obras para la parroquia de Nuestra Señora de la Granada de
Moguer, realizadas tras los daños sufridos por el templo durante la
Guerra Civil.
Realizó
asimismo diversos encargos para hermandades sevillanas, como los
ángeles del Simpecado de la Hermandad del Buen Fin, hacia 1950. De
sus últimos años sobresale el espectacular retablo cerámico de la
Virgen de la Soledad para la iglesia de San Buenaventura, considerado
su última gran obra.
Exposición
antológica y estudios posteriores
En
1948, con el apoyo de su amigo Enrique Piñal, celebró una
exposición antológica en la Real Sociedad Económica Sevillana de
Amigos del País. La muestra reunió principalmente cuadros
cerámicos, entre ellos Gitanas
canastilleras,
obra galardonada con la Primera Medalla y Premio de Honor en la
Exposición Internacional de Lieja de 1930, junto con numerosas
escenas costumbristas y tipos populares.
El
estudio más completo sobre su vida y su producción artística es la
tesis doctoral «Enrique
Orce: El auge de la cerámica sevillana»,
defendida el 27 de septiembre de 1994 en la Facultad de Bellas Artes
de Sevilla por su nieto, el licenciado en Bellas Artes y ceramista
Alfonso Carlos Orce Villar.
Fuentes
Para realizar estas biografías, el autor se ha basado principalmente en entrevistas publicadas en prensa, reseñas de libros y otras obras, y los CV proporcionados por los biografiados. Además, siempre que ha sido posible, ha contado con la revisión y aprobación de los personajes biografiados.
Autor. Feliciano Robles.
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